Este viernes, Lanzarote volvió a situarse en el epicentro internacional del turismo responsable. Treinta años después de convertirse en la cuna de la Carta Mundial del Turismo Sostenible, un documento que marcó un antes y un después en la forma de comprender la relación entre turismo y territorio, la isla ha celebrado su renovación reafirmando su papel pionero.
El acto reunió al sector público, las empresas y todas las entidades especializadas en sostenibilidad para poner el foco en un mensaje claro: el turismo del futuro se construye con gobernanza, innovación y compromiso real con la comunidad local. No es una declaración, es un modelo que requiere hechos, proyectos y cooperación continua.
Nuestro granito de arena: el Instituto de Turismo Responsable
En este contexto, resulta especialmente significativo que la renovación de la Carta siga impulsada por nuestro socio metodológico, el Instituto de Turismo Responsable (ITR), entidad líder a escala global en la definición de estándares y criterios de sostenibilidad, y responsable de la metodología Biosphere, partner en Green & Human.
Que Lanzarote refuerce su hoja de ruta acompañada por el ITR y Biosphere es una señal inequívoca, y es que los destinos que mejor avanzan son los que apuestan por sistemas de gestión sólidos, medibles y alineados con las prioridades internacionales de sostenibilidad.
El territorio
Esta renovación también envía un mensaje importante a los territorios insulares: Canarias, Baleares y otros destinos mediterráneos se han convertido en auténticos laboratorios de innovación, capaces de diseñar soluciones replicables y de marcar el ritmo de la transición turística.
Desde Green & Human celebramos este hito con especial entusiasmo. Como asociación que trabaja con más de 130 organizaciones y que impulsa la cultura ESG en destinos turísticos a través de proyectos locales como Nest ESG, compartimos la esencia de esta nueva etapa. La sostenibilidad es un compromiso colectivo que se sostiene en alianzas reales, metodologías reconocidas y acciones que dejan huella.
Lanzarote abrió el camino hace 30 años. Hoy vuelve a recordarnos que la transformación es posible cuando se camina acompañado.